DISPUTAS DR Antonio Pons



DISPUTAS DR Antonio Pons

A las 10 de la mañana numerosos grupos de partidarios del doctor Velasco Ibarra acompañados de militares adictos, apresaron en diferentes sitios a los legisladores que, sin conocer la dictadura, concurrieron inocentes a sus escaños en las Cámaras. El doctor Carlos A. Arroyo del Río, que ejercía la Presidencia del Senado y era presidente del Congreso Nacional, escapó milagrosamente de caer arrestado por esas casualidades que tiene el destino y se asiló en el edificio de la Corte Suprema de Justicia, desde donde fue llevado al Panóptico a las 11 y 1/2 a.m. siendo liberado poco después por el Embajador en Misión de Venezuela. Mas, sabedor de los acontecimientos, buscó a los jefes militares de la ciudad y conferenció con ellos.
Mientras tanto el Com. Suárez, a quién sus amigos conocían cariñosamente con el apodo de "Corcho" Suárez había logrado convencer a sus compañeros de armas del batallón de infantería "Imbabura" que permanecía acuartelados con el "Carchi", y antes que Velasco Ibarra pudiera conocer y aceptar la renuncia del Ministro de Gobierno Antonio Pons, fueron al Palacio y lo pusieron bajo arresto, llevándolo detenido al cuartel de artillería "Calderón".
A las 3 algunos militares de alta graduación se trasladaron al Panóptico "García Moreno y rescataron a los legisladores detenidos.
A continuación todo fue júbilo y militares, diputados y senadores se citaron a las 10 de la noche en casa del Comandante César Plaza Monzón, Jefe de Estado Mayor del Ejército. La reunión se prolongó hasta las 11 y 1/2 y prevaleció la opinión del presidente del Congreso Nacional, Doctor Arroyo del Río, de que la Constitución vigente en 1.929 ordenaba para los casos de renuncia o muerte del Presidente Constitucional de la República quién debería sucederle era el Ministro de Gobierno.

A la 1 de la mañana del día 20 de agosto de 1935 una comisión de altos jefes se acercó al Hotel Savoy donde se hospedaba Pons, que en esos momentos permanecía en el bar conversando con el licenciado Alvarado Garaycoa y lo invitaron a concurrir a casa del comandante Plaza Monzón.
Allí tomó la palabra el Coronel Solís, hombre bastante terco pero muy respetado en el ejército por sus años de servicio y rápidamente comunicó al recién llegado que a él correspondía encargarse del mandato y que si no le era molestia hiciera el favor de designar Ministro de Gobierno al doctor Aurelio Mosquera Narváez, para que después de algún tiempo le sucediera en el poder.







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